La presencia de asbesto en la red de subterráneos de Buenos Aires representa uno de los conflictos sanitarios y laborales más graves de los últimos años en el sistema de transporte público. Este material mineral, ampliamente utilizado en el siglo pasado por sus propiedades aislantes, fue catalogado como un agente cancerígeno cierto para los seres humanos. Las líneas de subte más comprometidas por la contaminación de este componente son la Línea B, la Línea C y la Línea E, además de diversos talleres de mantenimiento y formaciones históricas.
El conflicto salió a la luz de manera masiva cuando gremios y trabajadores denunciaron la presencia del mineral en piezas, componentes mecánicos y flotas enteras de trenes, muchos de ellos incorporados al servicio sin los controles bromatológicos ni aduaneros adecuados. Desde entonces, la crisis involucra reclamos judiciales, medidas de fuerza sindicales y un lento proceso de desasbestización supervisado por Sbase (Subterráneos de Buenos Aires).
Líneas de Subte Afectadas y Origen del Material
El relevamiento técnico realizado a lo largo de la red confirmó que el amianto no se limita a una sola traza, sino que se distribuye en diferentes proporciones según la antigüedad de los vagones y los talleres de reparación.
- Línea B: Concentra una de las situaciones más críticas debido a la incorporación de los trenes CAF 5000 y CAF 6000 comprados a segunda mano al Metro de Madrid durante la década pasada, los cuales contenían piezas con amianto prohibido. También se detectó material en los históricos coches Mitsubishi y en el taller Rancagua.
- Línea C: Las formaciones que circulan por esta traza, así como componentes estructurales e instalaciones fijas, han arrojado resultados positivos en las auditorías de materiales peligrosos.
- Línea E: Los análisis confirmaron la presencia de elementos aislantes y piezas mecánicas con rastros del mineral en coches antiguos y espacios operativos.
- Línea A y Premetro: Aunque en menor medida o con flotas más modernas, también requirieron inspecciones y retiro de piezas específicas en zonas de talleres y subestaciones eléctricas.
Riesgos Ocultos y el Impacto en la Salud
El principal peligro del asbesto radica en la volatilidad de sus fibras microscópicas. Cuando los componentes que lo contienen se desgastan por el uso continuo, sufren fricción o son manipulados durante tareas de reparación sin el equipamiento adecuado, liberan partículas al aire que quedan suspendidas.
Al ser respiradas por los trabajadores o por los pasajeros habituales, estas fibras ingresan al sistema respiratorio y se alojan en los pulmones de forma permanente. Con el paso de los años, este daño celular acumulativo puede desencadenar patologías graves e irreversibles, tales como:
- Asbestosis: Una enfermedad pulmonar crónica caracterizada por la fibrosis y la cicatrización del tejido pulmonar, lo que dificulta severamente la respiración.
- Mesotelioma: Un tipo de cáncer sumamente agresivo y poco frecuente que afecta el revestimiento de los pulmones o del abdomen.
- Cáncer de pulmón: Incremento exponencial del riesgo de desarrollar tumores malignos, especialmente en personas expuestas de forma constante y sin protección adecuada.
Las estadísticas gremiales y los informes presentados ante la justicia señalan que decenas de trabajadores del subterráneo presentan afecciones pulmonares derivadas de esta exposición histórica, lo que derivó en demandas por homicidio culposo y exigencias constantes de declaraciones de insalubridad.
Acciones de Mitigación y Desasbestización
Frente a la presión de los trabajadores agrupados en la AGTSyP (Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro), las autoridades locales y la empresa concesionaria Emova implementaron un plan para retirar el material peligroso.
Hasta la fecha, se han extraído decenas de miles de kilos de componentes contaminados de los trenes y las instalaciones subterráneas. Varias flotas enteras fueron dadas de baja de manera definitiva para evitar cualquier tipo de riesgo operativo, mientras que otras pasaron por procesos complejos de encapsulamiento y reemplazo de piezas.
Sin embargo, los sindicatos sostienen que el ritmo de las obras es insuficiente y que aún quedan sectores ocultos en la infraestructura fija y en túneles antiguos donde los operarios realizan tareas cotidianas de mantenimiento.
Preguntas Frecuentes
¿Los pasajeros corren peligro al viajar en el subte?
Los organismos de control técnico indican que el riesgo para los usuarios ocasionales es bajo, ya que la exposición es breve en comparación con la de los trabajadores que pasan jornadas enteras en espacios cerrados y talleres. No obstante, los reclamos apuntan a lograr la descontaminación absoluta de todo el sistema para garantizar una seguridad total.
¿Cuándo se prohibió el asbesto en Argentina?
El uso, comercialización y producción de amianto quedó prohibido en el país mediante una resolución nacional dictada en el año 2001, cuya aplicación efectiva comenzó en 2003. Por esta razón, la incorporación posterior de vagones extranjeros con este material generó fuertes cuestionamientos legales.
¿Qué líneas están completamente libres de asbesto?
Ninguna línea de la red cuenta con una certificación oficial de 100 por ciento libre de amianto en la totalidad de su infraestructura fija, aunque las flotas más modernas y los planes de reemplazo lograron mitigar drásticamente el peligro en las trazas principales.
¿Cómo se limpian las zonas contaminadas?
Los trabajos de desasbestización requieren protocolos rigurosos de bioseguridad. Operarios especializados utilizan herramientas de succión con filtros de alta eficiencia, trajes herméticos y técnicas de encapsulamiento para evitar que las fibras tóxicas se dispersen hacia el medio ambiente durante el recambio de piezas.